Sala III

LA SALA III está dedicada al siglo XX.
 
El conjunto más numeroso de la Colección Municipal lo constituyen las obras del siglo XX y está formado por pinturas, esculturas, obra gráfica, fotografías y carteles. Con el objetivo de exponer las distintas secuencias cronológicas que ilustran las diversas generaciones artísticas que ha producido la ciudad en este siglo, esta sala se organiza con las siguientes unidades temáticas:

 

LOS ORÍGENES DE LA RENOVACIÓN PLÁSTICA EN MÁLAGA

Durante los años 50 un grupo de pintores malagueños se rebelaron contra el academicismo y el arte decimonónico aún imperantes en la ciudad. En 1953 crearon  la Peña Montmartre con el objetivo de renovar sus creaciones. Sus primeros miembros fueron Manolo Bono, Juan Cuenca, José Guevara, Francisco Hidalgo, Jorge Lindell, Alfonso de Ramón y Virgilio Galán. Un año más tarde se les unieron, entre otros, Gabriel Alberca, Francisco Hernández, José Azaustre, Enrique Brinkmann, Eugenio Chicano, Enrique Godino, José Jiménez España y Rodrigo Vivar. Después de que Alberca, de Ramón, Virgilio y Guevara junto a Vicente Ricardo Serra visitaran a Picasso en Francia, se convirtieron, con el resto de malagueños que participaron de su entusiasmo, en el Grupo Picasso (1957). Es el momento en el que se incorporan Marina Barbado, Manuel Barbadillo, Valeriano García, Juan Montero, Alicia Muñoz, Stefan von Reiswitz, Owe Pellsjö o Joaquín Lobato. Tuvieron el apoyo de Manolo Millares y del Grupo El Paso. Se integraron en el Movimiento del Arte Mediterráneo e hicieron presente a Picasso en Málaga difundiendo su arte y sus escritos. En un principio entendieron el cambio trabajando en un tibio cubismo, en el realismo social, en la pintura matérica y en el expresionismo alemán o francés; después, descubrieron el surrealismo, la abstracción, el arte geométrico y cibernético, el informalismo y el pop. Fueron los responsables de incluir a Málaga en la modernidad y en las corrientes más avanzadas del arte del siglo XX.

PICASSO

El Museo Municipal tuvo un papel importante en la formación del joven Picasso ya que durante sus estancias veraniegas en Málaga acudía al museo para realizar ejercicios de copias. La presencia de Picasso, mediante la exposición de una serie de cerámicas, es indispensable en esta sala porque ilustra su papel como motor de reflexión y aprendizaje para la plástica local.

EL EROTISMO SURREALISTA

La obra de Luís Molledo Álvarez (Oviedo, 1904- Málaga, 1991), habitualmente adscrita al Surrealismo, no refleja una proyección subversiva, colectiva o política, sino más bien el cultivo de la broma privada, la sugerencia procaz para consumo en círculos reducidos. Esta circunstancia ha provocado la dispersión de sus obras –probablemente más abundantes de lo que conocemos- en colecciones particulares de la ciudad, cuando no su destrucción o pérdida. El rastro de la estética de Molledo procede de toda una tradición de estampas eróticas para consumo privado o restringido –los grabados shunga del periodo Edo en Japón, las ilustraciones de Aubrey Beardsley o Felicien Rops-, transmitidas de forma semiclandestina y con unas características de tamaño, formato y técnica de ejecución que guardan un aire de familia con la obra del autor asturiano. Nada de lo cual obsta para que en determinadas obras de la llamada «Serie erotográfica», como el Dibujo nº 1, muestre Molledo una rara capacidad para la belleza y la introspección a través de una composición cromática sutil y asombrosamente delicada. Todo ello es testimonio de aptitudes quizá voluntariamente reprimidas a favor de una provocación aislada, de la que nos queda un virtuosismo que mira hacia lo mejor de la tradición del dibujo europeo.

LA ABSTRACCIÓN GEOMÉTRICA

Para José María Luna, “La severidad geométrica y la serenidad cromática son dos características fácilmente constatables en la obra de José M. Cabra de Luna. Pocas veces puede uno encontrarse con un tan claro ejemplo de coherencia e integridad como el que en cada cuadro, en cada grabado nos ofrece este poeta devenido en artista plástico. Poeta notable en sus inicios, en la madurez ha volcado sus esfuerzos creativos en la plástica, una plástica de rigurosidad geométrica y austeridad compositiva en la que el color tiene una presencia principal. Austeridad formal denotativa de una integridad intelectual casi extrema que subyace en todo su discurso. Un discurso que se forja en la búsqueda del conocimiento como instrumento para intentar si no entender, sí aprehender la razón del existir. Esta búsqueda es la razón de ser de sus obras. Si toda abstracción es una elaboración mental, estas composiciones abstractas son, como bien dice Fernando Castro Flórez, el autorretrato de su imaginario poético. Porque el color y la geometría son para Cabra de Luna el mejor camino para llegar a la poesía. Su poesía”.

SURREALISMO Y EXPRESIONISMO

Desde la década de 1960, podemos encontrar en Málaga los ecos de lenguajes surrealistas en artistas como Brinkmann, Francisco Peinado, Francisco Hernández, Gabriel Alberca, José Díaz Oliva, Juan Fernández Béjar, Antonio Jiménez, José Aguilera y Stefan von Reiswitz.

En opinión del profesor y crítico de arte Enrique Castáños, los rasgos surrealistas conviven con otros de procedencia expresionista, como ocurre con Tríptico de Venecia (1965) de Francisco Hernández, donde hay una evocación a la concepción de la naturaleza muerta del Rembrandt del Buey desollado del Louvre, con un recuerdo a la veta brava que recorre la pintura española desde Goya y que también está presente en la obra de Bejarano. Son aún más claras las evocaciones surrealistas en Díaz Oliva que refleja las tensiones figurativas de la posmodernidad, o en el caso de Stefan von Reiswitz donde se hibridan con las dadaístas. Por su parte, la obra de Alberca, Tu y yo (1969), oscila entre ensoñación poética y la iconografía gráfica del pop; Antonio Jiménez en Tara, de su época más experimental, descompone el cuadro en diferentes escenas llenas de incertidumbre; Béjar introduce sus figuras en un universo onírico; y el granadino José Aguilera pinta sobre todo alegorías en las que lo melancólico se enlaza con el simbolismo religioso o veladamente sexual.

ESCULTURA CONTEMPORÁNEA

La producción escultórica desarrollada en Málaga se define como la traducción poética de muchos de los ideales estéticos que han guiado el camino de la escultura en el siglo XX: la relectura de la escultura clásica, el primitivismo, el cubismo, el surrealismo, la síntesis del símbolo o la exploración de las posibilidades discursivas de la masa y el volumen. Maestro en la valoración de  las formas y de los volúmenes confrontándolos con el espacio, Jaime Pimentel es autor de iconos urbanos tremendamente populares. Resultan también muy interesantes sus series de pequeño formato dedicadas a temas deportivos y bíblicos como lo demuestra en Adán. Por su parte, Elena Laverón muestra en Mujer recostada griega reminiscencias artísticas que abarcan desde la simplicidad primitiva extendida por Picasso hasta el concepto formal de Henry Moore, o las formas redondeadas de Brancusi o Arp. Diego Santos expresa la interioridad del individuo en Pensar en silencio, reforzando estéticamente la idea de confrontación de planos y líneas de fuerza en el espacio. Sin título forma parte del universo figurativo de José Seguiri, de su mundo alegórico de pasajes que evocan a la mitología clásica. El surrealismo de Pablo Alonso Herráiz con su Cabeza de Fauno se acerca más a resonancias dadaístas como los objets trouvés en La señorita de los cinco minutos, ejemplo de la escultura de ensamblaje de Stefan Von Reiswitz. Antonio Jiménez trabaja la piedra en Truncada aplicando juegos cromáticos y Pablo Serrano con  GuitarraA3 y Francisco Jurado con Guitarra tratan de evocar la descomposición cubista del objeto.

PAISAJISMO PRIMITIVISTA

Por encima de todo, Evaristo Guerra es un paisajista. Otros temas han llamado su atención y ocupado sus pinceles, pero cuando él se siente en su plenitud es cuando pinta sus personalísimos paisajes.

Paisajes dilatados que llena de sugerentes árboles, de naranjos, mandarinos, almendros, algarrobos, olivos... muchas veces en flor. Y bajo los árboles, humildes flores silvestres, campanillas azules, caprichosas amapolas... Pero también, en muchas ocasiones, un solo árbol ocupa todo el lienzo, embargándolo con su frondosa fecundidad. Muchos críticos se han ocupado de su obra, entre ellos, el gran historiador del arte José Camón Aznar: “Toda la Primavera. Y es gozo de un ruedo espacial donde caben todas las floraciones, las anchuras, las miradas en redondo gozo. Evaristo Guerra ha conseguido la difícil armonía del floral brote impetuoso y del orden casi geométrico. Ni jardín ni floresta. Pero el trabajo regular del hombre ha ordenado las cosechas, los olivos, los calveros sin dramas, en generosas magnitudes por yo no sé qué claro cielo iluminado. Alegría mesurada, primavera contenida en el rigor de esos trazados circulares de olivos, el infinito espacial cuajado en esos bloques donde las Andalucías de los trabajos y de las artes florecen. Y todo ello con unos colores fragantes, también primaverales, también recientes. Como unos inmensos ramos de la naturaleza feliz, así son sus cuadros”.